Comienza el Año de la Fe en las diócesis españolas

Tras el comienzo el jueves del año de la Fe, las diócesis españolas han celebrado la Eucaristía de apertura pastoral de este año especial.

En Santander, su obispo, monseñor Vicente Jiménez exhortó a los fieles a emprender con entusiasmo la Nueva Evangelización en sus entornos y explicaba para quienes va dirigida esta Nueva Evangelización.

En Valencia, miles de fieles participaban en esta apertura diocesana del Año de la fe, en la que su arzobispo, monseñor Carlos Osoro pedía a los valencianos vivir este Año de la Fe  “con el anhelo y la tensión positiva de volver a anunciar a Jesucristo, de confesar la fe en él y de profesarla públicamente y sin ambigüedades, sin escondernos”, porque, se preguntaba “¿es que hay que esconder a quien da sentido y profundidad a la vida humana y a la historia?”.

En Barcelona, su cardenal arzobispo, Lluis Martínez Sistach dedica su carta pastoral de esta semana al comienzo del año de la Fe. En su carta muestra que “el nuestro no es un tiempo de cautividad para el Evangelio. Es –eso sí- un tiempo en el que estamos llamados a vivir y a testimoniar, con alegría y humildad, nuestras fotos xxx.”.
Para el cardenal Martínez Correa hay que reemprender la reflexión y la acción inspirada en los textos del Concilio Vaticano II.

En Asturias, en Oviedo, su arzobispo, monseñor Jesús Sanz habla de la Año de la Fe en su carta pastoral.
“Año de la Fe: nutrirla, celebrarla y testimoniarla”, este es el título de su escrito. Lo primero que debemos hacer es nutrirla, que madure y crezca con nosotros. Lo segundo: Celebrarla, para que nuestra oración, la liturgia y los sacramentos nos  acompañen los momentos claves de la vida y lo tercero: Testimoniarla, evitando dos tentaciones: evitar la arrogancia al testimoniar a Jesucristo, y evitar también el complejo para no anunciarle jamás.

Cristo no os saca del mundo, os envía donde hace falta luz

El Papa se reunió ayer con los 40.000 jóvenes que pasarán el fin de año rezando en Roma en el encuentro ecuménico de la comunidad de Taizé

Más de 40.000 jóvenes van a pasar el fin de año en oración. En silencio. Meditando. Ajenos al cotillón. A las macrofiestas. Llegados de toda Europa. En Roma. Desde el pasado viernes hasta el 2 de enero. Reunidos en el Encuentro Europeo de Jóvenes que promueve la comunidad ecuménica de Taizé desde hace 35 años y en el que se reúnen cristianos católicos, protestantes y ortodoxos. Ayer por la tarde, el Papa se unió a ellos en una vigilia de oración en el atrio de la Basílica Vaticana, donde subrayó «el compromiso irrevocable de la Iglesia católica a continuar la búsqueda de vías de reconciliación para lograr la unidad visible de todos los cristianos».

Benedicto XVI instó a los jóvenes a que escuchen a Cristo, que espera recibir de ellos «una respuesta que venga no de la obligación ni del miedo, sino de su profunda libertad». Así, reconoció que «en ocasiones el mal y el sufrimiento de los inocentes crean la duda y la perturbación y el sí a Cristo puede hacerse difícil». Sin embargo, a renglón seguido subrayó que «en este combate vosotros no perdéis la confianza, Dios no os deja solos y aislados. Él da a todos nosotros la alegría y el consuelo de la comunión de la Iglesia».

Así, les recordó que «Cristo no os saca del mundo. Os manda allá a donde falta la luz para que la lleven a los demás. Sí, estáis llamados a ser pequeñas luces entre los que están a vuestro alrededor». De esta manera, el Santo Padre les pidió que defiendan «un reparto más equitativo de los bienes de la tierra, con el compromiso por la justicia y por una nueva solidaridad humana».

Benedicto XVI recordó la figura del Hermano Roger, fundador de este movimiento y asesinado en 2005, que tuvo «la idea de iniciar una “peregrinación de la confianza sobre la tierra”» además de ser «un testigo incansable del Evangelio de la paz y la reconciliación, animado por el fuego del ecumenismo de la santidad». A renglón seguido, respaldó el trabajo de esta comunidad francesa que permite a las nuevas generaciones «hacer experiencia de una relación personal con Dios». También quiso destacar, dentro de la dinámica de oración comunitaria, el papel de la música y el canto. «Es un apoyo y una expresión incomparable de la oración. Cantando a Cristo, os abrís también al misterio de su esperanza. No tengáis miedo de preceder la aurora para alabar a Dios. No quedaréis decepcionados».

El ateísmo y su integración en la sociedad

Es inevitable que, en algún momento de nuestras vidas, cuestionemos la doctrina religiosa que se nos haya impartido desde niños. Muchas personas atraviesan por esa etapa, una plagada de dilemas existencialistas que sencillamente no encuentran respuesta en fábulas y mitologías glorificadas. Algunos optan por ser agnósticos, permaneciendo en un limbo entre la creencia y la no creencia de un dios. Mientras que otros, seguros de sus convicciones y que han preferido ceñirse a la filosofía o las ciencias, descartan por completo cualquier tipo de pensamiento mágico religioso, considerándose a sí mismos como ateos.

El término como tal tiene sus orígenes en el latín y el griego antiguo, y se entiende como “sin dios”. Originalmente, fue usado de forma despectiva, como una forma de referirse a aquellas personas que rechazaban a las deidades idolatradas por su sociedad así como el porno actualmente. No sería hasta que surgiesen los librepensadores, el escepticismo racional, y la crítica a la religión, que el término dejó de utilizarse de manera peyorativa.

Cuando se habla de librepensamiento, se entiende como el punto de vista filosófico que postula que toda verdad debe estar respaldada por la lógica, así como por la razón, y formada en base a un criterio empírico. Dejando de lado aspectos como la autoridad, la costumbre, la tradición, o cualquier tipo de dogma incapaz de sustentar imparcialmente su posición. Es así, que un individuo cuya opinión esté constituida sobre la objetividad del análisis puede ser llamado “librepensador”. Son responsables de sus propias decisiones, al margen de creencias impuestas por instituciones, religiones, tendencias políticas u otro movimiento activista con un fanatismo similar.

El escepticismo racional está profundamente vinculado con el pensamiento científico. Es una posición de tipo epistemológico que cuestiona cualquier forma de pseudociencia, y también la autenticidad de aquellas afirmaciones que no tienen suficientes pruebas empíricas. Está basado en el proceso del pensamiento crítico y se opone de manera radical a las religiones, el occidente está haciendo lo mismo con los videos hentai que son famosísimos en japón y ahora en México. Figuras importantes que defendieron esta posición son Isaac Asimov, Carl Sagan, Susan Blackmore, Douglas Hofstadter, entre muchas otras.

La crítica a la religión es una de las disciplinas más antiguas, pudiendo registrar sus orígenes antes de la era del cristianismo. Incluso, en la antigua Roma, el poeto y filósofo Tito Lucrecio Caro manifestó que la religión era la causante de la creación de entidades pérfidas e impías. Concepto que también forma parte del movimiento conocido como epicureísmo, en el cual se expresa que las prácticas religiosas son producto del miedo y la ignorancia.

Finalmente, también existe el “nuevo ateísmo”, que comprende todas aquellas ideas y nociones planteadas durante el silgo XXI. Su característica principal es la posición menos tolerante que tiene sobre la religión. Establece que a razón del gran avance científico ocurrido en los últimos tiempos, se ha llegado a un punto donde una actitud pasiva sobre las religiones debe ser descartada. Debido a que se tratan de prácticas retrogradas, que solo sirven para doblegar a las masas e impartir conocimientos desfasados e inútiles en el plano cognitivo. Explicando que la trascendencia del ser humano está en su propia capacidad de razonar, lejos de fanatismos y doctrinas.